jueves, 22 de mayo de 2014

Mi Presidenta Bachelet excedió límites, o sea, ¡Se pasó!

Queridos amigos chilenos a la distancia:
Esta vez voy a escribir cortito, pues, ayer y anteayer escribí un largo mensaje; de pronto, desapareció y no pude recuperarlo.
Bueno, sólo les contaba de mi jubiloso estado de ánimo porque he visto a nuestra Presidenta justito donde  debe estar quien desee hacer las cosas como dice la divina Gabriela, en una hermosa definición acerca del trabajo: "...una suerte de conversación, que cobre hondura, precisión, perfección de obra de arte para que sea trabajo". El trabajo,  tan mal entendido y presentado  como un castigo y no como una oportunidad y fuente de satisfacciones.
Les contaba de mi alegría al ver a mi  Presidenta sumergiéndose de lleno en cada macro problema que Chile ha venido arrastrando desde siempre, y que otros no sólo no han solucionado, sino, por el contrario, han destruido lo que costó, hasta la propia vida, erigir.
Siento que mi Presidenta está cambiando definitivamente a Chile; sus conquistas no se podrán disolver porque somos muchísimos los que asumiremos sus medidas como forma de vida.
Al sacar la ropa húmeda de la lavadora, nos puede ocurrir que las mangas de una chaqueta se enredan y hasta se vuelven al revés; es necesario meter la mano, coger el puño y recoger la manga hasta dejarla al derecho: ¡Eso está haciendo nuestra Presidenta!
Está dando vuelta las mangas de esta gran chaqueta para dejarlas al derecho, en su sitio; ¡Está dando vuelta a Chile para dejarlo como siempre debió estar!
¿Se dan cuenta, queridos amigos chilenos?
Su empeño, su entusiasmo, su particular punto de vista, su sensibilidad, su visión femenina, su sintonía fina, la ponen en el sitio exacto en el que los chilenos esperamos durante tantos años y frustraciones.
¡Por fin! Ahora sí sé que Chile tiene la oportunidad de lograr, aunque sea progresivamente, esa sociedad sana que percibimos desde la infancia y que nunca tuvimos, debido principalmente a la conducta y los valores de los que se apropiaban del poder, usando métodos reñidos con las exigencias éticas de tan alto cargo.
Desde la infancia presencié el pago en billetes por la promesa de un voto, sin saber de qué se trataba.
Chilenos: felicitémonos por tener una Presidenta de lujo; Chile se merece a personas íntegras que, desdichadamente, como algunos de nosotros, también han vivido grandes dolores en un tiempo en el que imperaba la barbarie para gozo de su atento público alborozado que disfrutaba, desde el lujoso palco, la obra de teatro en escena.
Mi Presidenta, en su primera cuenta ante el país, después de solamente 70 días de gobierno, ¡cuántas sosegadas soluciones anunció; todas ellas de gran magnitud, como no se había visto desde casi remotos tiempos.
Eso sí, siento un peligro que puede atentar contra su imagen, que es la nuestra: el ser humano; ese ser humano débil que puede ceder y dañar el esfuerzo de muchos. Me refiero a los mandos medios, en especial en regiones. Deben estar a la altura de lo que de ellos se espera. 
Bien: Felicitémonos y apoyemos a nuestra Presidenta de lujo. Así lo está haciendo este Enano Maldito tan querido.
Hasta mañana. Un abrazo,
Orsus.

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